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EL TANGO Y SU COMPROMISO SOCIAL

 

     El 8 de septiembre 1930 el general José Féliz Uriburu juró el cargo de presidente provisional de la nación. Comenzaba así el gobierno militar, coincidiendo con la gravísima crisis económica del ´30. Fue un gobierno de facto, carente de control constitucional y, por lo tanto, netamente arbitrario. Era la primera vez que existía en la Argentina un sistema de tales características desde la época de la organización constitucional.

      La mancha más oscura del período de Uriburu fue, sin duda, la represión que descargó sobre muchos habitantes. Durante su gestión se inventó y aplicó la picana eléctrica. Centenares de ciudadanos fueron detenidos o confinados a San Julián o Ushuaia, o despedidos de sus empleos, por el delito de ser opositores. Se exoneraron jueces, se clausuraron diarios y se fusiló.

     La primera víctima fue Joaquín Penina, joven obrero catalán, fusilado en Rosario el 10 de septiembre de 1930. Se lo acusó de haber mimeografeado un volante contra Uriburu. El 1º y el 2 de febrero de 1931 fueron fusilados en la Penitenciaría Nacional los anarquistas Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó.

     Hechos como éstos, unidos a la marca de miseria, desocupación y desesperanza, secuela de la crisis económica, impresionaron profundamente a la opinión pública y dejaron un recuerdo imborrable en la memoria argentina.

     Tales fueron las letras de algunos tangos, fieles testimonios de esos años de miseria y desazón: Pan, Acquaforte, Temporal, ¿Dónde hay un Mango?, ¿Qué sapa, Señor?, o Al Pie de la Santa Cruz.

     La primera estrofa de éste último tema expresa la situación viviente en esa época (1933):

“Declaran la huelga,
hay hambre en las casas,
es mucho el trabajo
y poco el jornal.
Y en ese entrevero
de lucha sangrienta
se venga de un hombre
la ley patronal.
Los viejos no saben
que lo condenaron
pues miente piadosa
su pobre mujer;
quizá un milagro
le lleve el indulto
y vuelva en su casa
la dicha de ayer.”
 
(Letra de Mario Battistella y música de Enrique Delfino,
lo canta Carlos Gardel el 18 de septiembre de 1933)

 

José Gobello, “Letras de Tango” (Selección 1897-1981, tomo II)