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CAMBALACHE  
-   1935  -
Letra y música de Enrique Santos Discépolo
Estrenado por la orquesta de Francisco Canaro en el film
“Alma de Bandoneón”.
 
 
Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé;
en el quinientos seis
y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés...
Pero que el siglo veinte
Es un despliegue de maldá insolente
Ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
Y en un mismo lodo todos manoseados.
 
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
Todo es igual... Nada es mejor...
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos
Ni escalafón...
Los inmorales nos han igualao...
Si uno vive en la impostura
Y otro roba en su ambición
da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón...
 
¡Qué falta de respeto!
¡Qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclaos con Stravinsky
van Don Bosco y la Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carrera y San Martín,
igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
y, herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia contra un calefón.
 
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
¡El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!...
¡Dale nomás! ¡Dale que vá!
¡Que allá en el horno nos vamo´a encontrar!
No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley.
 
 
 
José Gobello en “Letras de Tango”  (selección 1897-1981) hace el siguiente comentario: “En Buenos Aires y suburbios (Avellaneda por ejemplo)”, en la decada del 30, delincuencia y política se mezclaron. Algunos dirigentes como Alberto Barceló eran acusados de proteger el juego clandestino, la prostitución y ciertas formas de extorsión a industrias locales, so pretexto de “protección”.
Un personaje típico de este accionar fue “Ruggerito”- Juan Nicolás Ruggero -,
Pistolero tan capaz de balear bandas rivales, como de manipular elecciones.
Lo mataron en 1933; su cuerpo fue velado en un local del Partido Demócrata
Y el ataúd envuelto con la bandera argentina... 
También hubo bandidaje rural. En La Pampa apareció la figura del legendario Juan Bautista Bairoletto, con imagen de bandolero romántico, tipo Robin Hood;
Asesino del policia que lo habia agraviado, fuera de la ley, asaltante de ricos, generoso con los pobres, ubicuo, valiente. La imaginería no alcanza sin embargo, a ocultar la verdad histórica de Bairoletto: un asaltante convertido en mito popular, recordado aún hoy en La Pampa, sur de Cordoba, San Luis y Mendoza.
La visión de estos hechos contradictorios marcó un recuerdo traumático en la memoria de la mayoría de la población.
Las letras de los tangos de Discepolo, son un testimonio de aquella atmósfera de descreimiento, desazón, inseguridad y escasez de la década del 30.
Pero es en la letra de “Cambalache” donde Discepolo deslumbra haciendo prestidigitación con las metáforas, donde intenta provocar una conmoción emotiva y también donde aparecen nítidos su pesimismo y su desesperanza.