Make your own free website on Tripod.com
Principal

 

Historia
*Orígenes
*Reseña
*Leyendas
 
 
Actualidad
Imágenes
El Baile
La Música
El Canto
Las Letras
Investigación
Aprendizaje

 

Contacto

ORIGENES

 

ACEPTACION DEL TANGO - PARIS Y BUENOS AIRES
 
En 1911, una revista argentina comentaba el éxito del tango en Europa:
“El boston, el doble boston, el triple boston fueron en otros días los bailes de moda en los salones selectos de París; pero este año el baile a la moda es el tango argentino, que ha llegado a bailarse tanto como el vals. Como se ve, los salones aristocráticos de la gran capital acogen con entusiasmo un baile que aquí, por su pésima tradición, no es ni siquiera nombrado en los salones, donde los bailes nacionales no han gozado nunca de favor alguno.
(...) París, que todo lo impone, ¿acabará por hacer aceptar en nuestra sociedad al tango argentino? No es de esperarse, aunque Paris, tan caprichoso en sus modas, hará todo lo posible para ello.”
 
El embajador argentino en París decia a principios del 1900:
“ El tango es en Buenos Aires una danza privativa de las casas de mala fama y de los bodegones de peor especie. No se baila nunca en los salones de buen tono ni entre personas distinguidas. Para los oídos argentinos, la música de tango despierta ideas realmente desagradables. No veo diferencia alguna entre el tango que se baila en las academias elegantes de París y el que se baila en los bajos centros nocturnos de Buenos Aires. Es la misma danza, con los mismo ademanes y las mismas contorsiones.”
 
Andrés de Fouquieres (crítico de moda en París) se refiere al tango:
“El tango es una danza sutil y voluptuosa. Nació en el arrabal y se depuró en los salones. El tango es triste, de ritmo acariciador e insinuante. Nos ha dado una lección de psicología musical, y nosotros hemos inventado para la danza una coreogragía literaria. Nuestra vida es fugaz, inquieta, ávida...
No sirve el tango como descanso y reposo del espíritu. Es como un discreto retorno al instinto primitivo. Se le ha dado prestigio aristocrático  en Francia; ahora el tango es gracioso y espiritual, se ha quintaesenciado su lascivia; en Buenos Aires no se lo reconocería...”
 
Los porteños inspiraron más de un reproche. Hay unas letras que señalan:
“Te cambiaron de pinta allá en Europa
y en francés te llamaron ´le tangó´,
pero vos no cambiaste con la ropa
y seguís siendo reo igual que yo...”
 
 
Decía un periodista inglés: “Sería una injusticia negar que el tango, el gran delirio actual de toda Europa, tiene una marcada influencia educadora; en los últimos seis meses la gran masa del público se ha familiarizado con el nombre y la posición geográfica de la República Argentina, más ampliamente que con todo lo que hasta entonces habían podido enseñarle años y años de informaciones sobre ferrocarriles y cosechas. El tango es, pues, la última forma de penetración pacífica con que la República Argentina esta conquistando el Viejo Mundo...”